El Arte En Las Etiquetas Del Vino: Inicios Y Principales Artistas

Como ya sabes, tengo debilidad por el Château Mouton Rothschild 1982. Su color y aroma me trasladan hasta mis inicios. La bodega Mouton es una de las más importantes de Francia. Su vino tinto es calificado como uno de los mejores del mundo. No obstante, en mi siguiente post os contaré otro de los detalles significativos de esta finca: las etiquetas de vino.

Philippe de Rothschild: pionero en su época

En 1853, el barón, Nathaniel de Rothschild, compró la finca Brane Mouton, y le puso el nombre familiar: Mouton Rothschild. El bisnieto del barón se quedó prendado de las peculiaridades de este terreno. Philippe de Rothschild decidió hacerse cargo del negocio.

Antes de su llegada, en 1922, el vino producido se vendía, en barricas, a un comerciante de Burdeos. Allí, acababan el proceso del Château Mouton: la maduración, el envasado, el etiquetado y la comercialización.

En 1924, Philippe de Rothschild tomó una innovadora decisión, en la época:  finalizar toda la fase del vino, incluido el embotellado. Y entre los cambios de la firma, se incluyó la etiqueta. Y así, una familia de la nobleza adquirió un negocio y revolucionó el panorama vinícola de la zona de Burdeos.

La etiqueta Château Mouton Rothschild

La etiqueta es la firma del Château Mouton Rothschild. A mediados de los años cuarenta, la bodega apostó por los artistas de la época para que diseñaran el sello de la botella.

La empresa siempre ha dado total libertad para la creación de las obras. No obstante, son muchos los artistas que han apostado por tres elementos: la vid, el placer por el vino, y el carnero. Este animal es el emblema de Mouton Rothschild.

En un primer momento, los artistas eran elegidos por Philippe de Rothschild. Posteriormente, la decisión era tomada por su única hija, la baronesa Philippine de Rothschild. Actualmente, Julien de Beaumarchais, nieto de Philippe de Rothschild, es quién elige a los autores. 

El diseño de las etiquetas era altruista. Los artistas no recibían dinero, sino una caja de cosechas diferentes, incluida la de ese año.

El inicio de las etiquetas

Jean Carlu no imaginó, en 1924, que su diseño cambiaría la historia vinícola. Fue el primero en realizar la obra de arte para la cosecha de ese año.

El diseñador de carteles plasmó, en esta creación, las características de su trayecto profesional: la originalidad, el compromiso político, la lucha, el fotomontaje, el surrealismo, el cubismo, etc. El artista contribuyó, con sus trabajos, al arte comercial. Uno de los pioneros en valorar una línea limpia y un color fuerte en la marca para desarrollar la venta en una compañía.

De todas formas, no fue hasta 1945, con la liberación de Francia, cuando la finca estableció las imágenes como una tradición. El barón y el artista elegido, Philippe Jullian, plasmaron la “V”, de victoria, para celebrar la paz. Este artista no era conocido en aquella época. Posteriormente, se haría famoso como dramaturgo.

Etiquetas destacadas

A lo largo de estos años, se han producido algunas excepciones. En 1953, se conmemoró el centenario de la bodega. La etiqueta muestra un retrato de Nathaniel de Rothschild. En 1977, la empresa homenajeó a la Reina Isabel II de Inglaterra, por su visita a Mouton Rothschild, ese año.

Esta no fue la única referencia a la realeza inglesa. En 2004, se cumplió el centenario del acuerdo amistoso entre Gran Bretaña y Francia. Se decidió que fuese el mismísimo príncipe Carlos el que pintara la etiqueta de ese año. 

En 1993, Balthus dibujó una ninfa desnuda, que fue descartada en Estados Unidos, por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego. El país americano comercializó la botella con un espacio en blanco. Hoy en día, ambas versiones son muy demandadas por coleccionistas.

Otro de los cambios significativos fue la botella de 2000, lacada en oro. La baronesa Philippine de Rothschild decidió que el cristal entero fuese adornado. Fue un proceso complicado, elaborado con nuevas técnicas de la época.

Los artistas

Las etiquetas del Château Mouton Rothschild forman un auténtico museo artístico. Ilustres virtuosos de aquella época sellaban su huella en cada botella. Ejemplos de ello son Salvador Dalí, Pablo Picasso, Joan Miró, Andy Warhol, Francis Bacon, etc.

En los diez primeros años, el barón Philippe de Rothschild decidió mostrar apoyo a sus amigos pintores: Jean Cocteau, Leonor Fini, Jean Hugo, Marie Laurencin, Carzou, etc. En 1955, la empresa propuso el proyecto a un artista, fuera de su círculo de amistades, que aceptó. Este fue Georges Braque. Le siguieron Masson, Villon, Alechinsky, Delvaux, entre otros.

En 1973, la imagen plasmada fue obra de Picasso. Su hija autorizó la reproducción de Bacanales. Desde la web de la bodega, homenajean al pintor con dos textos sobre él.

En 1975, Andy Warhol dibujó un retrato del barón, integrando su arte pop, con colores llamativos, como el naranja, el verde o el violeta.

Exhibición de las etiquetas

La bodega ha decidido exponer los cuadros originales, que han acompañado a cada una de las botellas Château Mouton Rothschild.

El diseñador, Francis Lacloche, presentó las obras en vitrinas de vidrio. La exhibición se muestra en una sala, excepto cuando viajan.

“Es una exposición, a la que se agrega una obra cada año. Reúne las etiquetas de artistas contemporáneos muy famosos y diferente”, explica Château Mouton Rothschild, en su página Web.

Conclusiones

El vino y el arte siempre han estado ligados. Es cierto que esta colección es un paso más. Un auténtico museo, integrado en una botella.

Ir arriba